Jugar Riftbound online es una cosa, y jugar presencial es otra distinta. El 5 de septiembre tuve la oportunidad de probarlo en mi primer skirmish en Card Citadel, y la diferencia entre ambos formatos se nota bastante.
El evento tuvo 59 participantes. Más allá de los premios típicos de un skirmish — top 16, top 8, etc. — había un premio a las 15 mejores leyendas diferentes, lo cual promovía bastante la variedad en el torneo. Básicamente premiaba a las personas que llegaban lejos sin depender de una leyenda top tier. Yo llevaba mi Vex, que venía usando hace tiempo en online.
La primera ronda
Pasar de jugar en tu casa contra rivales que son un nombre en una pantalla a estar en un salón con gente real, barajando cartas, con un reloj corriendo, se siente distinto. La primera ronda fue intensa. Terminé agotado mentalmente, no por el resultado en sí, sino por la cantidad de cosas nuevas que aparecen en un entorno presencial: el ritmo, la lectura del rival, el manejo del tiempo, las cartas físicas que se mueven distinto a como las ves en pantalla. Y a eso sumale el bullicio de la sala, que no para.
Después se acomoda
A partir de la segunda ronda el panorama cambió. Las partidas se volvieron más amenas, el juego empezó a fluir, y pude encontrar un ritmo más cómodo. La curva de aprendizaje se hizo más transitable y el juego empezó a sentirse más parecido a lo que conozco, aunque con matices nuevos que solo aparecen cuando jugás en persona.
El consejo: no vayas directo a un skirmish
Si tuviera que dar un consejo, sería: no vayas directo a un skirmish.
La experiencia presencial competitiva tiene una curva de aprendizaje que no tiene el online. Una Nexus Night es un ambiente más relajado, más amigable para arrancar, donde podés ir calentando antes de meterte en un formato más exigente. Es el paso que me salteé y que vale la pena dar.
Esto no significa que el skirmish sea una mala experiencia — para nada — sino que si es tu primera vez en presencial, hay formas más tranquilas de entrar.
Las cartas físicas son otra cosa
Algo que no esperaba fue lo gratificante que resulta jugar con cartas físicas después de tanto tiempo en online. Agarrar las cartas, barajar, ponerlas sobre la mesa, ver cómo tu oponente reacciona a lo que jugás... es una dimensión del juego que la pantalla no transmite.
Es simplemente que el juego se siente más real. Las decisiones pesan distinto cuando las tomás con las cartas en la mano.
Los resultados
Para los que les interese el dato: terminé top 13, con Vex dentro del top 15 de las leyendas. En el global quedé en el puesto 28. No está mal para ser la primera vez, pero tampoco es el foco de esta nota.
El foco es la experiencia. Y la experiencia fue buena. Mejor de lo que esperaba, incluso con esa primera ronda que me dejó bastante cansado.
Me quedé con ganas de más
Cuando terminó el skirmish, me quedé con ganas de seguir jugando. De sentarme otra vez, barajar de nuevo, y probar otra ronda.
Eso es lo que tiene el presencial: te engancha de una forma que el online no logra del todo. Si alguna vez te lo estuviste preguntando, animáte. Y si es tu primera vez, capaz arrancar por una Nexus Night es más tranquilo.